¿Vale la pena declarar el IVA por el régimen especial del criterio de caja?

Libro de caja

Esta es la pregunta que muchos autónomos y empresarios se hacen. Y deben responder antes del 31 de diciembre de 2013.

 

1º ¿Qué es el IVA por criterio de caja?

Antes que nada debemos saber que es el IVA por el criterio de caja. Normalmente el devengo del IVA coincide con la fecha de emisión de la factura. Es decir que tenemos que pagar el IVA que repercutimos a nuestros clientes en el periodo correspondiente a la fecha de emisión de la factura de ventas, y no cuando la cobramos.

Por supuesto, también nos deducimos el IVA soportado de nuestras compras y gastos a fecha de la factura y no cuando pagamos.

Este es el llamado criterio de devengo. Este criterio coincide con las normativas contables y sus principios. Pero tiene un pequeño inconveniente. Podemos estar liquidando un IVA que no hemos cobrado todavía y ellos puede destrozar nuestras cuentas de tesorería. Sobretodo con IVAs al 21%.

Y aquí es donde entra este nuevo criterio de caja. Básicamente consiste en no liquidar el IVA hasta que cobremos, pero evidentemente, no deducirnos IVA hasta que paguemos. Parece lógico, pero entraña algunas dificultades técnicas importantes, sobretodo porque deberemos imputar las facturas a periodos de IVA distintos de los de la fecha de factura.

 

2º ¿Quién puede acogerse al IVA por el criterio de caja?

 

Este criterio de caja será voluntario para Pymes y autónomos que cumplan con los siguientes requisitos:

  • Deben estar incluidos en el Régimen General, por tanto ni módulos ni recargo de equivalencia.
  • Se debe ejercitar presentando el modelo 036 durante el mes de diciembre del año anterior a su aplicación.
  • Una vez se hayan elegido la opción a dicho criterio, la opción se entenderá prorrogada por periodos anuales salvo renuncia. Esta renuncia tendrá una validez mínima de tres años y también debe presentarse en diciembre del año anterior al que deba surgir efectos mediante el modelo 036.
  • Se quedará excluido cuando el volumen de operaciones durante el año natural anterior  haya superado los  2 millones de Euros.
  • También quedarán excluidos los sujetos pasivos cuyos cobros en efectivo de un mismo destinatario durante un año natural supere la cuantía de 100.000,00 €.
  • El criterio de caja se debe aplicar tanto a las facturas emitidas como a las recibidas. No es de aplicación en las facturas intracomunitarias.
  • En todo caso, debe declararse el IVA en el caso que no se hubiera cobrado o pagado a fecha 31 de diciembre del año inmediato posterior.

 

3º ¿Qué obligaciones formales tiene este criterio de caja?

Como quiera que este criterio obliga a declarar por cobros y pagos, se deberá incluir en los libros registros tanto de facturas emitidas como recibidas, las fechas de cobro o pago, total o parcial, cuenta bancaria y medio de cobro o de pago. Y ojito con equivocarse de un dato que eso siempre da lugar a una sanción.

Así mismo en las facturas emitidas hay que poner la expresión “régimen especial del criterio de caja”, luego veremos porque.

Finalmente el reglamento prevé modificaciones en la declaración anual de operaciones con terceros (modelo 347) para ajustarla a los periodos de cobro y de pago.

 

4º ¿Cómo afecta este régimen especial a terceros?

Este régimen también afecta a los sujetos pasivos no incluidos en el mismo, y esta vez no voluntariamente:

  • No podrán deducirse el IVA soportado de aquellas operaciones incluidas en el mismo, hasta que no se haya satisfecho el importe de la factura.
  • Deberán registrar en el libro de facturas recibidas las fechas de pago, total o parcial, cuenta bancaria y medio de pago, respecto aquellas facturas emitidas por proveedores acogidos a este régimen.
  • También ven modificado su modelo 347 para estas mismas operaciones.

 

5º Ventajas y desventajas.

En la balanza podemos poner en el lado de las ventajas el liquidar el IVA cuando lo cobramos y pagamos y por tanto lo ajustamos a nuestra tesorería.

Sin embargo en el plato de las desventajas, estas se acumulan:

  • Hay mayor número de datos que debemos registrar (fechas de obro y pago, cuentas bancarias, instrumentos de pago, etc.) lo que aumenta la carga de trabajo por un lado, pero también las posibilidades de errores. Y Hacienda no perdona los errores, castigándolos con bonitas sanciones.
  • Complicamos la vida a nuestros clientes ya que no sólo les obligamos a deducirse el IVA cuando nos pagan, sino que les aumentamos sus obligaciones de registro.
  • No es estrictamente un sistema puro de caja, ya que tenemos que incluir en la declaración del IVA del último trimestre del año siguiente, todas las facturas pendientes de cobro o pago del año anterior.

 

Por tanto, se debe estudiar bien cada caso en concreto, antes de lanzarse alegremente por la senda del criterio de caja.

 

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