Ley de Emprendedores

Ley de Emprendedores 

El Congreso ha dado la luz verde definitiva a la tan esperada Ley de Emprendedores. Al final, y después de más de año y medio de retraso, nos encontramos con una nueva ley contenedor. Es decir una ley con variopintas medidas, inconexas y de escaso alcance. No es que las medidas no sean positivas, pero son menguadas ayudas para conseguir el objetivo de salir de la crisis.

 

Analicemos las medidas más significativas:

Cuotas de autónomos reducidas: los emprendedores que se den de alta a partir de ahora tendrán una tarifa plana, que bonifica en un 80% la cuota mínima de autónomos en los primeros seis meses de actividad, en un 50% en los siguientes seis, y en un 30% en los seis posteriores. Dicha medida ya existía para jóvenes emprendedores.

En la práctica eso supone pagar unos 75 € (no los 50 anunciados) durante los seis primeros meses de actividad, 146 € euros los seis siguiente, y 170 € en los seis últimos.

Mención aparte, esta reducción no es aplicable a autónomos societarios ni a los que ya están dados de alta anteriormente.

Sociedades con 1 € de capital: se suprime del requisito de capital mínimo para crear una sociedad. En vez de hacerlo en general, la ley crea una nueva figura de la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva que en la práctica no hace que añadir mayor confusión al enorme número de tipos de sociedades que tenemos actualmente.

Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL): Se crea esta nueva figura para proteger el patrimonio personal del emprendedor ante las eventuales deudas que pudiera generar su actividad empresarial. Queda a salvo la vivienda habitual del ERL por posibles reclamaciones de acreedores por deudas generadas en la actividad empresarial o profesional, con la excepción de los casos de fraude o negligencia grave. En la práctica, el sistema tiene costes (obligaciones registrales) y puede entorpecer el acceso a crédito.

Tipo del 15% para las pymes: que reinviertan sus beneficios. Se establece una nueva deducción del 10% en la cuota del Impuesto de Sociedades para los beneficios de las pequeñas y medianas empresas que, en lugar de repartirse entre los accionistas o los propietarios, se reinviertan en nuevos activos para impulsar el negocio. Buena medida, para “premiar” las empresas que reinvierten. Sin embargo veremos cómo habrá que acreditarlo ante la Inspección de Hacienda.

Criterio de IVA de caja: Largo tiempo esperado este régimen especial para autónomos y pymes, de carácter voluntario, que permitirá evitar el ingreso del IVA hasta el momento de cobro de la factura. Según el Gobierno, 2,3 millones de pymes y autónomos se podrán beneficiar de este régimen. Habrá que estar atentos a las condiciones puesto que se trata de un sistema técnicamente complejo y eso quiere decir multa al canto ante el menor error.

Incentivos fiscales a financiadores de proyectos emprendedores: Los inversores particulares que financien proyectos empresariales nuevos o de reciente creación (business angels) podrán deducirse un 20% de la cuantía aportada en la cuota estatal del IRPF y tendrán exención total sobre los beneficios que obtengan siempre que se materialicen en un plazo máximo de doce años y que se reinviertan en otra sociedad.

Es una medida interesante, pero muy corta, ya que el capítulo de “business angels” merecería mucho más apoyo legal y financiero, y no una simple deducción.

Otras medidas: ya hemos dicho que se trata de una ley contenedor donde a falta de medidas de gran calado, sumamos múltiples pequeñas iniciativas. Algunas de ellas son.

  • Fomentar la cultura del emprendimiento: a través de colegios y miniempresas de estudiantes
  • Agilizar la creación de empresas y reducción de las cargas administrativas, llevan diciéndolo años, pero a la práctica no es nunca así. Cada estamento de funcionarios tiene que malmeter algo por Dios.
  • Segunda oportunidad para emprendedores mediante una modificación técnica de la ley concursal, en vez de modificar toda la filosofía de esta ley. Porque a ver, liquidar proyectos fallidos con acuerdos extrajudiciales y quitas no va a hacer que el emprendedor pueda volver a emprender.
  • Incentivos fiscales a la I+D, cuando los actuales ya son kafkianos.
  • Facilidades para optar a contratos públicos.
  • Ayudas a la internacionalización
  • Atraer inversiones y talento a España, sin otra idea que “vender permisos de residencia.

 

En definitiva, una ley donde nada molesta, pero que no es más que unos analgésicos y algo de vitaminas para atajar un cáncer económico. 

 

Versió en català Llei emprenedors

 

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